Absolucion

Превод: Petya Bozhilova

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go y Rosita se dirigió a una iglesia cercana. La misa se habría acabado, pero ¿qué más daba, si no entendía lo que cantaban los padres en su catalán?

Había una boda. Rosita puso la mano en el bolso y buscó algo de dinero para encender una vela. Su mano tocó la bolsa con los adornos y sintió que ellos la quemaban. Decidió pedir a algún cura que los santificara. Entonces iba a ver qué hacer.

Encendió una vela y rezó por la salud y el éxito, como solía hacer y luego se quedó a mirar un poco. Había poco invitados, era una boda modesta, muy distinta de las ruidosas bodas de lujo españolas típicas para esta región. Incluso los recién casados llevaban unos trajes modestos, para no decir pobres.

Una señora mayor se persignaba sin parar y no estaba claro si hablaba a sí misma o a Rosita:

- ¡Pobres, los dos! ¡Que Dios les bendiga! No tienen ni un duro. Han crecido sin padres, en un orfanato, mis queridos... Pero como están enamorados – no hay fronteras para un amor como este. ¡Se puede leer en sus caras como se aman!

Rosita sintió los latidos fuertes de su corazón. Sus ojos se llenaron de lágrimas y en su mente revoloteaban siempre las mismas palabras: "Usted sabe a quién los tiene que dar!"

"Sí... ¿por qué no? Quizás esta es la solución "- se sorprendió Rosita por el repentino pensamiento que le vino a la cabeza.

Esperó que acabara la boda, se dirigió a los recién casados, les dio la bienvenida y les susurró simplemente:

- Amaos siempre! Esto es de mi parte. Quiero decir... de parte de Mama Carmen. ¡No os olvidéis de su nombre!

Luego les entregó la bolsa con los adornos de oro, reuniendo las manos de la pareja.

Los jóvenes repitieron obedientemente al unísono:

- Mama Carmen...

No le preguntaron nada. Parecían dos palomas enamoradas, y con sus ojos ardiendo de amor bebían a sorbos su amor santo. Como si supieran todo de todos y no pidieron. Estaban tan tranquilos, como si esperaran este momento. Humildemente dieron las gracias y se besaron...

... Y a través de la cúpula de la iglesia sobresalía un pedazo de cielo, que llevaba una pequeña nube blanca, y al mirarle más de cerca, uno se daría cuenta de que aquella nube llevaba el velo de novia blanco y flotaba en el cielo, sonriendo a todo el mundo.

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